Plata de ley (en inglés hallmark silver)
Se denomina plata de ley aquella en la que el metal precioso entra en su composición en la cantidad mínima fijada por la legislación vigente. El decreto real de 17/1985, de 1 de julio, sobre objetos fabricados con metales preciosos, establece las siguientes leyes para plata:
- plata de primera ley 925
- plata de segunda ley 800
La ley también distingue otro tipo de plata - plata 999, llamada plata pura o plata fina. Es el mayor grado de plata de ley. No existe plata 1000 porque el metal siempre contiene impurezas.
Un mayor contenido de plata en el producto final no significa que éste sea mejor (mientras sea plata de ley, por supuesto), aunque sí que puede ser más caro. Depende mucho del tipo de joya. No todas las aleaciones sirven para todas las técnicas y usos en joyería, por ejemplo la plata más pura, o sea la plata 999, no es apta para muchos trabajos en joyería ya que es demasiado blanda y para algunos trabajos no resulta duradera. En cambio la plata 925 es más dura y ofrece mas resistencia. También se usa plata 950 que ofrece aún otras propiedades y así sirve para elaborar otro tipo de joyas.
Estas cifras dicen cuantos gramos de plata hay por 1000 gramos del producto hecho. Por ejemplo, el término plata de ley 925 significa que hay por lo menos 925 gramos de plata en cada 1000 gramos del producto hecho (aleación contiene un 92.5% de plata). Un producto que contuviese un 90% de plata ya sería plata de segunda ley, y un producto que contuviese menos de 80% de plata ya no sería plata legal.
En la mayoría de los casos se mezcla la plata con el cobre, por su propiedades. La aleación con el cobre no afecta el color de la plata y endurece la mezcla, de tal forma que sea muy apta para la joyería.